Guatemala pierde a un trabajador extraordinario

Por Susana Roca E. – Comunicadora

Este 1 de mayo, Día del Trabajo el país pierde a un trabajador realmente estupendo, a sus 90 años el médico Aldo Castañeda nace a la vida eterna tras dejar una fuerte huella en la vida y el corazón de muchos guatemaltecos.

Fue en 1951, cuándo Aldo regresó a Guatemala, donde estudió medicina en la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única escuela de medicina en el país en ese tiempo. Desde su segundo año de medicina, hasta que se graduó, fue nombrado el mejor alumno de medicina de cada año. En enero de 1958, después de recibir su título médico, se le concedió el Premio Justo Rufino Barrios como el más sobresaliente estudiante de la Universidad.

Durante 1956 y 1957, mientras era todavía estudiante de medicina el Dr. Castañeda hizo una serie de estudios experimentales, bajo la guía de Eduardo Lizarralde, un profesor de cirugía y jefe de los laboratorios de cirugía experimental de la Facultad de Medicina en la Universidad de San Carlos. Los experimentos, esencialmente consistieron en poner perros en (by-pass) cardiopulmonar, usando una bomba sigma-motor y un oxigenador (burbuja). Al principio él usó el oxigenador de burbuja helicoidal De Wall, y después el Gott doudimensional, desechable, (oxigenador de bolsa de burbuja polivinil), los dos desarrollados en la Universidad de Minnesota .

Varios perros sobrevivieron el procedimiento. Este estudio se volvió el tema de su tesis de graduación. Considerando los años en que estos estudios fueron ejecutados; estos estudios sobre cirugía de corazón abierto revelaron extraordinaria visión para alguien trabajando en una escuela de medicina en América Central.

En 1963, completó sus estudios para obtener una Maestría en Bioquímica, y en 1964 se convirtió en Doctor en Filosofía, en Fisiología y cirugía experimental. Ese mismo año, completó su especialización en cirugía, y después de pasar sus exámenes en el American Board of Surgery y American Board of Thoracic Surgery, se le designó instructor del Departamento de Cirugía en la Universidad de Minnesota. Durante los próximos años, debido a sus habilidades sobresalientes como cirujano, investigador y maestro, su brillante carrera académica avanzó rápidamente, y fue designado Profesor de Cirugía en la Universidad de Minnesota en 1970.

Sus aportes al mundo de la medicina y particularmente a la cirugía, le valieron ser reconocido mundialmente como uno de los pioneros de la Cirugía Cardíaca Pediátrica y su contribución al tratamiento quirúrgico de enfermedad cardiaca congénita, en particular, ha probado ser de importancia histórica. Aldo Castañeda fue un gran enfermero y un gran cirujano.

Su aporte a la sociedad guatemalteca fue haber creado la Fundación Aldo Castañeda (1998) y la Unidad Cardiovascular de Guatemala (Unicar).

Después de retirarse del liderazgo del Hospital de Niños de Boston y Escuela de Medicina de Harvard, regresó a Guatemala para continuar su misión, desarrollando el primer programa para cirugía cardiológica pediátrica en Centroamérica.

Realizó trabajos de investigación en cirugía cardiovascular pediátrica correctiva en el neonato e infante, practicando trasplante combinado de corazón y pulmones en bloque para niños en los cuales la cardiopatía había causado daños irreversibles.

Algunos de los honores otorgados al Dr. Castañeda durante su vida son:

1957 Premio Justo Rufino Barrios, Universidad de Guatemala

1966 Profesor Distinguido, Universidad de Minnesota

1999 Fish Medal, Texas Children’s Hospital

1999 Distinguished Teacher Award American College of Cardiology

2004 Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz, Guatemala

2005 Distinguished Service Award, American College of Cardiology

2005 Founder’s Award American Academy of Pediatric

Distinciones por contribuciones al avance de la Cirugía Cardiaca Pediátrica (Alemania, Argentina, Austria, España, Francia, Inglaterra, Italia, USA, Venezuela)

Hoy a sus 90 años fallece, dejando un gran legado y un ejemplo a seguir para todos los médicos guatemaltecos, ya que a través de la fundación que lleva su nombre pudo realizar cirugías a muchas personas de escasos recursos, cambiándoles la vida.  Muchos han sido los guatemaltecos que se han beneficiado de bajos costos en evaluaciones de corazón y muchos los que han apoyado sus causas.

Descanse en Paz el Dr. Aldo Castañeda, sin duda, un gran guatemalteco.

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